Referencia tipográfica: ¿Tipo… qué?
Escrito por Revista NeoPixel Viernes, 31 de Julio de 2009 05:57
Texto por: Armando Picruz Lastiri abc_filo(at)yahoo.com.mx
Letras, letras y más letras; en anuncios, en la calle, en pantallas, en portadas de revistas, en carteles, total, que en casi todo mensaje visual encontramos tipografía. Pero, a todo esto, ¿qué es tipografía? Nos referimos a ella como letras que están a nuestro alrededor, pero existe una importante distinción de lo que es tipografía de lo que no; tipografía etimológicamente significa “escritura a partir de un molde”, lo que por definición la diferencia de la quirografía (escritura hecha a mano) y de la caligrafía (bella escritura); así, después de esta distinción, podemos decir que ni nuestras notas en el cuaderno ni los bellos libros amanuenses son tipografía. Caso contrario los caracteres de una máquina de escribir, las fuentes digitales que usamos en la computadora, la letraset, donde aparece la característica de usar el mismo molde para su reproducción son variantes del término tipografía; de forma concreta a la escritura que se imprime con un molde (ya sea en pantalla o en algún soporte rígido), que no se dibuja, ni se traza, llamaremos tipografía.
Roberto Gamonal 1 y Karen Cheng 2 hablan de la tipografía como la manifestación o representación visual del lenguaje a través de la cultura formalizada y estandarizada. Hasta ahora las dos definiciones que he mostrado parecen perseguir objetivos diferentes; cada una por su parte aporta información que me permite construir una definición que abarque lo que para mí significa tipografía: reproducción y disposición de caracteres a partir de un molde, que busca una escritura idealizada (potencialmente capaz de ser interpretada por el mayor número de personas 3), cuyo principal objetivo es lingüístico, ser leída. Como disciplina, se encarga del diseño de esos caracteres, de la composición y clasificación de variantes y familias tipográficas, así como de su aplicación en el procedimiento de impresión en la confección de libros, revistas y otros materiales de comunicación escrita. Si la tipografía transporta el lenguaje a través de mensajes escritos, no solo está presente en el acto de escribir, si no también en el acto de leer e interpretar textos. En un principio, la función original de la escritura era de registro, de apoyo a la memoria al ser recreado por un lector, casi siempre en voz alta. La transición del lenguaje oral al escrito es, en esencia, un cambio del sonido temporal al espacio visual, donde los efectos de la impresión hacen resaltar la relación entre lo impreso y lo escrito, así como la relación entre lo impreso y la oralidad. “La escritura reconstituyó la palabra hablada, originalmente oral, en el espacio visual y la impresión la incrustó más categóricamente en el espacio”.6 A mediados del siglo xv el orfebre Johannes Gutenberg inventó la imprenta alfabética de tipos móviles.7 Dicha imprenta vino a revolucionar el lenguaje; la difusión masiva de la escritura reestructuró los cánones amanuenses caligráficos y quirográficos de la época, además de replantear el orden entre escritura y oralidad.
La impresión tipográfica alfabética le dio cuerpo a la palabra. Hasta ese momento las letras no se podían tocar, mover, vender, guardar, distribuir, romper o sustituir. Además de cuerpo, la tipografía le otorga plasticidad a la palabra. Dicha plasticidad de la palabra ha sido interpretada de diferentes maneras a lo largo de la historia: la tipografía nació gótica, para convertirse en grotesca; claro, después de ser romana y egipcia.
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Tipógrafos y diseñadores se han dado a la tarea de interpretar gráficamente la palabra; el trabajo y la propuesta editorial de cada una es reflejo de cosmovisiones particulares a lo largo de la historia. Jan Tschichold decía que la tipografía es el vestido del lenguaje, y que el lenguaje tiene muchas formas de presentarse; tenía ropa de gala, así como de trabajo, todo depende dónde se presentará. 9 Adrian Frutiger, por su parte, otorga a la tipografía la capacidad de ente vivo: “Afortunadamente entendí que la tipografía es algo que crece como una planta. Prefiero que los lectores sientan que viajan a través de un bosque y no a través de un desierto de formas concretas y estructuradas”.10
El extenso acervo tipográfico con el que contamos hoy es el resultado de un largo camino desde la invención de la imprenta hasta nuestros días. Editores, impresores, punzonistas, talladores y tipógrafos diseñaron muchas fuentes tipográficas. La clasificación tipográfica comprende divisiones y subdivisiones: góticas (de textura, rotundas, fracturas y schwabacher), romanas (de transición, románticas, barrocas, neoclásicas, venecianas, modernas y antiguas), grotescas (lineales, geométricas y humanistas), egipcias (de patín cuadrado), incisas, scripts y decorativas o de fantasía. No sólo eso; aún podemos hacer más específica la clasificación si dividimos por región geográfica, período histórico o uso; cada una responde a necesidades y objetivos diferentes.
Las personas que se dedican al diseño tipográfico se enfrentan a la interpretación plástica de la palabra a partir de su propio contexto y objetivos específicos. Por citar sólo algunos ejemplos: Addison Dwiggins, Eric Gill o Rudolph Koch partieron de su propia experiencia, incluso en otras áreas, para explicar el uso y comportamiento de la tipografía; Dwiggins, artista y tipógrafo norteamericano, dedicó su vida, además de la tipografía, al diseño de marionetas: se encargaba de planearlas, esculpirlas y vestirlas. Gill, tipógrafo, escultor, escritor, ilustrador, fabricaba su propio papel, así como su propia tinta. Koch: otro personaje único; este alemán desarrollaba de manera impecable y asombrosa el papel de impresor, calígrafo, tipógrafo e ilustrador.
Estos sólo son algunos ejemplos, que nos demuestran que la tipografía no es un tema aislado y que constantemente retoma características de áreas paralelas. Acercarse al diseño tipográfico desde diferentes puntos de vista enriquece nuestra disciplina, además de fortalecer el entendimiento e interpretación de una herramienta medular en nuestro quehacer profesional y académico. Enric Satué asegura que la tipografía es la materia prima del diseñador gráfico; es casi imposible prescindir de caracteres que fortalezcan un mensaje visual, es muy común que las letras hagan el papel de ilustración y, además, con sólo tipografía podemos dar cuerpo a toda clase de soporte visual, lo que la convierte en una poderosa herramienta para la construcción no sólo de discursos gráficos, sino también lingüísticos. Si bien, mucho se ha escrito sobre el tema, aún parece que no es suficiente. La invitación siempre es la misma: entre más leemos, más sabemos, y si sabemos más, más y mejores referencias tendremos a la hora de diseñar. Leer, pero no sólo sobre tipografía; si no vivimos el contacto con la letra como lectores, difícilmente entenderemos el comportamiento de la letra como diseñadores.
1 Gamonal, Roberto. Una aproximación a la retórica tipográfica. Ícono 14, Nº 5, Revista de comunicación y nuevas tecnologías, Madrid. 2005.
2 Cheng, Karen. Diseñar tipografía. Gustavo Gili. Barcelona. 2006.
3 Para Walter Ong, el control quirográfico tiende a ser ornamental, decorativo como en la caligrafía. El control tipográfico por lo regular causa mayor impresión con su orden y carácter inevitable. Ong, Walter. Oralidad y escritura. Fondo de Cultura Económica. México. 1996.
4 López, Mauricio. Ensayos sobre diseño, tipografía y lenguaje. Encuadre. México 2004, pp. 65-84.
5 Ibidem.
6 Ong, Walter. Oralidad y escritura. Fondo de Cultura Económica. México. 1996.
7 Los chinos ya conocían el tipo móvil en madera, pero no tenían alfabeto, sólo caracteres básicamente ideográficos.
8 Ibidem
9 Tschichold, Jan. La nueva tipografía. Campgrafic. Valencia. 2006.
10 Wojceichowski, Gustavo. Tipografía, poemas & polacos. Editorial Argonauta. Buenos Aires. 2005.

Extra point por las referencias